MI VIDA EN STUTTGART

miércoles, 27 de julio de 2011

Miércoles 27 de julio


Hace unos días, fui al cine con mi amiga Vero. 

El cine era en sí toda una experiencia (me refiero al espacio físico). Yo iba feliz. La peli en cuestión era una especie de documental sobre Pina Bausch. Linda ella. La conocen? Es una bailarina alemana y la más grande coreógrafa de danza contemporánea de este siglo y del pasado.

Eso ya era para ir feliz, pero cuando vi el cine… guuuaaaauuuuuuuu… como que yo ya estaba acostumbrada a las grandes y modernas salas de los cines capitalinos, se me había borrado del disco duro que alguna vez existieron cines como el Continental, donde vi el rotativo de Fiebre de amor y Ya nunca más de Luis Miguel o el Gran Palace, con la Sociedad de los poetas muertos y su Carpe Diem tan manoseado por allá en los comienzos de los 90’.  A lo más recordaba el Normandie y sus películas de culto. El biógrafo admito que no lo conozco.

Pero este cine del otro día era como de otra época. Era pequeño, me atrevo a decir que no más de 100 personas cabrían sentadas. Los filas de asientos bien separadas unas de otras y con una especie de barra de madera en frente a los asientos donde uno podía poner lo que compraba en el pequeño bar que estaba al final de la sala. Sobre la barra habían unas mini lámparas, nunca las prendimos, no sé si funcionaban. No habían grandes vasos de palomitas de maíz o vasos de bebidas multinacionales con su bombilla. Galletas, maní, papas fritas y chocolates y para beber cervezas, copas de vino y otros cocktailes que te llevaban tu puesto. Los asientos tenían una tela suave, a tono con toda la sala. Todo en café y colores tierra. Unas lámparas como de casa antigua de Ñuñoa en lo alto de las paredes y la música de fondo era como de los años 50’. 

Era el escenario perfecto para la peli de Pina Bausch, fue toda una experiencia ir a ese cine.  Además que ver pedacitos de los montajes de Pina  en el cine es casi como estar viéndolos en directo. Y con ella uno no puede permanecer indiferente.

Pina Bausch representa para mi la belleza hecha arte. Sólo he visto uno de sus montajes y al final, cuando éste terminó y había que aplaudir, yo figuraba de pie en el Teatro Municipal de Stgo., aplaudiendo a rabiar, con el alma suspendida, emocionada un montón… nunca había visto algo tan hermoso como ese montaje… todos mis sentidos estaban conmovidos, no podía dejar de aplaudir porque ni siquiera podía decir una palabra, era una reacción natural de mi cuerpo a lo que había visto, totalmente visceral. Sentía que si dejaba de aplaudir me iba a largar a llorar a mares.

Esa vez salí feliz del teatro. Y ahora me sentía igual saliendo del cine. Era una película preciosa. El cine era precioso. A la salida llovía y con mi amiga Vero caminamos a tomar un taxi. Yo ya veía que salía Gene Kelly y nos cantaba “Singing in the rain”. Pucha que estaba feliz…

Y es que todo había sido una experiencia muy placentera.

Se han fijado que cuando uno ve una obra de arte, en cualquiera de sus manifestaciones, o un personaje en una obra de teatro o en una película y está bien hecho, a uno le encanta? Pensemos, por ejemplo, en un jorobado. Si vemos que el  personaje está caracterizado a medias y se le ven las hilachas, uno como que no le compra nada al actor, y hasta le decimos “el mono” en vez de personaje. Pero si el “mono” está muy bien caracterizado, al punto que uno llega a preguntarse ¿es un jorobado de verdad? Uno dice ooohhh qué bueno el actor!!  Díganme si eso que se siente al ver algo bien hecho, no es una sensación placentera?... bueno, ése es el placer del que hablaba Aristóteles en su libro Poética, es el placer estético. Se los presento si no lo conocían.

Ah! Yo adoro sentir ese placer… y ese día en el cine todo confabuló para extasiarme de placer estético.

La sensación de felicidad en mi interior me duró un par de días…

domingo, 15 de mayo de 2011

Domingo 15 de mayo

La verdad, no soy una amante loca de los animales como muchos amigos míos. Sólo dos veces y media tuvimos mascota en mi casa. Siempre fueron perritos.
 Esa media vez, sólo cuidamos entre mis primos y nosotros al perrito de un tío. Perrito que se salió por la reja del jardín el segundo día y lo atropellaron. Para qué les cuento el llanterío de cabros chicos que hubo.
La segunda vez, mi hermano llegó con un cachorrito a la casa y mis papás aceptaron que se quedara. Luego nos cambiamos de casa. El Pipo obvio, se fue con nosotros. Se ambientó en un santiamén a sus nuevos territorios, hasta que al cabo de unos meses desapareció así sin más. Fue un fin de semana. Mi hermano buscó día y noche al Pipo, por varios días, nunca apareció. Hasta que nos llegó el rumor que ese maldito fin de semana había llegado un circo a unas cuadras de la casa y que no sólo nuestro inteligente Pipo estaba perdido, sino que oh! coincidencia, varios perros del pasaje habían desaparecido ese mismo fin de semana… y el pasaje era bien largo.
Años después la que adoptó un cachorrito fui yo. Llegó a la casa y a los días lo llevamos al doc porque se rascaba todo el día el pobre, diagnóstico: Sarna!! nooooooooo, me gasté un dineral en shampoos, cepillos, correas antigarrapatas, casa de madera, colchón y demases.  Y para qué? Para que a los dos meses me diera cuenta que esa hermosa bolita de pelos no estaba bien, no era normal que hiciera hoyos todo el día, que rompiera todo lo que llegaba a su boca y que se asustara por cualquier ruido. Nuevo diagnóstico: depresión… me quedé cual Condorito Plop!. Y cómo no, si pasaba todo el día solito en el reducido patio de mi casa.  Mi hermano consiguió que un amigo se quedara con él, así que mi adorado Soli (así se llamaba) partió con bombos y petacas literalmente a su nuevo hogar: una casa grande, con muuuucho patio y un par de compañeritos. Cada tanto recibíamos noticias de él, crecía fuerte, sano y travieso.
Esa ha sido toda mi experiencia con animales. Y como dije antes, no soy amante en particular de estas criaturas, ya sea perro, gato, etc. Pero tampoco soy mala clase con ellos. Estoy en contra de la tortura llamada “rodeo”, de maltratarlos o tenerlos en mal estado. Igual como carne y uso zapatos de cuero…
El caso es que cuando empecé a pololear con el Coso y el asunto se fue haciendo más serio, conocí en su casa al Chumbi y la Negra. El Chumbi es un goldenretriver color té con leche ultra tierno y grandulón; la Negra es una quiltra gordita y totalmente azabache, pilla como ella sola y noble a morir.
EL Chumbi (apócope de Chumbeque) es bien cargante, si le haces una vez cariño, jodiste, no se despega de tu lado y se va como acercando cada vez más a ti. Si ve que le estás haciendo cariño a la Negra, él con toda su humanidad perruna va y se pone al medio para ser él quien reciba las caricias, sin ningún miramiento con la pobre Negrita, la que humildemente se hace a un lado, como si no le importara esta situación o como si ella estuviera muy por encima de esas chiquilladas.
Siempre que uno llega a su casa, te salen a recibir. Y no llegan con las manos vacías, nooooooooooo, si son de lo más educados que hay. Ellos llegan, trayendo en su boca,  una ramita, una piña de pino, o cualquier cosita que les parezca digan para recibir a un amigo, porque para ellos cualquier persona que llegue su casa es un amigo. Ladran? Sí, a veces, pero si vieran sus miradas… son como esas personas que no logran percibir la maldad ajena. Ellos son  bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeenos. Y primero se acercan a ti y luego dejan el regalito a tus pies para acompañarte hasta la entrada de la casa, han visto cosa más tierna??
Son un par de perros maravillosos, son compinches, amigos, se cuidan, se acompañan, de guardianes no tienen mucho la verdad, pero igual imponen presencia… hasta que se acercan y bajan la cabeza buscando un cariñito. Ya imagino el día en que volvamos y la Libe juegue con ellos!!! Estoy segura que se van a amar mutuamente.
Saben, quizá todo lo anterior debí escribirlo en pasado.
Pero no puedo resignarme. Quiero creer que la Libe los va a conocer.
Qué creen ustedes? Será verdad que todos los perritos van al cielo?
Un día se perdieron y después aparecieron sin vida… un(a)  maldito(a) mal nacido(a) los envenenó.
Si el cielo de perritos existe, ellos están ahí.
Chumbi, Negrita… no creí quererlos tanto, si se supone que yo no soy amante de los animales.
Este es mi humilde homenaje para ustedes.
Cuando me caiga una hoja en la cabeza, sabré que son ustedes los que acaban de abrir su hocico, que me están saludando y me van a acompañar hasta que llegue a mi destino.

viernes, 6 de mayo de 2011

Viernes 5 de mayo

UUf, uuuf uuuuf… por Dios que me costó sentarme de nuevo a escribir.
Y no porque no tuviera tiempo, tampoco es que me sobre, pero algo me forzaba a hacerle el quite, no sé qué. No es por falta de cosas que contar, quizá ya no son tan graciosas, porque claro ya conozco más la ciudad, “algo” sé decir en alemán y sería el colmo que después de 6 meses no me manejara en la ciudad.
Creo que tal vez el cansancio o el deseo de sentir que hay tiempo para mi, me llevaba a simplemente no hacer nada cuando el tiempo libre salía del baúl de los recuerdos.
El caso es que ahora me vi sentada mirando mi serie de turno en cuevana.tv, se acabó y cuando iba a empezar a navegar por la red, plum! me acordé de mi abandonado blog, pobre, cómo estará?, seguro que con telarañas, olvidado y hasta, quién sabe, vilipendiado por más de alguno que debe pensar shiaaaaaaaaa y nunca más escribió la flaka! (gracias por lo de flaka)
Pero aquí estoy, frente a la página en blanco, hilando mis ideas, como araña tejiendo.
Y bueno, les voy a contar que nos fuimos a Grecia. Atenas, para ser más específica.
La ciudad en si, la verdad, no tiene mucha gracia. El centro es bien parecido al centro de Santiago, la delincuencia anda por ahí, la contaminación en invierno debe ser media igualita porque las fachadas de los edificios son las típicas de las ciudades de mucho smog, o sea, grises y como sucias. Siendo honesta, nada espectacular.
Pero… pero, el pasado arqueológico… mamma mía!! Dios, es que no hay palabras para describir lo que es estar entre tanta columna y mármol del año de la pera.
Nosotros nos alojamos cerca de la Acrópoli, un barrio bien bonito, onda barrio Lastarria, sólo que con una montaña al medio y un Partenón en la cima.
Desde que uno se encamina a la Acrópoli ya se siente como si uno estuviera entrando en otro tiempo. El camino que está hacia la entrada del recinto lugar tiene olivos por todas partes.  La entrada cuesta 12 euros, y puedes entrar a varios lugares con ese ticket. Lo mejor es que el Coso por ser estudiante de la comunidad europea tenía entrada liberada en muchos lugares. Y en cada entrada un infaltable perro viejo durmiendo, tipo quiltro, pelucón y siempre rodeado de orientales tomando fotos como locos… no habrán perros así en el Oriente?
La cima de la Acrópoli deja sin aliento. Muchos dirán pero si es un montón de pedazos de piedra no más?!!? Nooooooooooooo, o sea, sí, son pedazos de piedra, mármol y restos de construcciones, pero tienen una energía… uuyuyuyuyyyyyyyyy, se siente una cosa rara, es que igual no es menor estar frente a un trozo de historia que existe de hace por lo menos 25 siglos.
Primero está el teatro de Dinonisios, cerrado al público eso sí, hay que verlo desde afuera y desde arriba no más, pero es majestuoso e imponente. Luego están los restos del Palacio, con real mármol (léase “rial”), no se puede tocar, si no, no faltaría el chileno winner que lo raspa y se lleva un pedacito pa´la casa jajajaj! Cuando sales de ahí, cha chán! Al fondo, el Partenón.  Pese a las grúas que hay a su alrededor, lo que se aprecia es esplendoroso.  No pude dejar de pensar en lo avanzada que fue esta sociedad. Esas columnas maravillosas dejan sin aliento. Esa tarde corría un viento tibio, el mar a lo lejos aportaba lo suyo y la ciudad de testigo de mi emoción, de recordar que cuando estaba en 5° básico, estudiando historia, pensé qué increíble debe ser estar ahí… 25 años más tarde, estuve ahí y fue increíble.
Otro día, tomamos un tour por un par de lugares bien interesantes. La primera parada fue en el Canal de Corintio. Precioso, tremenda obra de ingeniería, la vista desde el puente es impresionante. A mi me sonaba tanto Corintio y no podía acordarme por qué. Claro, cuando me bajé en la parada del Canal, por los souveniers que habían en las tiendas caché que era por Pablo, el apóstol del Nuevo Testamento, el de Carta a los Corintios. Eran las reminiscencias de mi época parroquial.
Hicimos una parada en Miscenas, o lo que queda de ella, porque en la actualidad ya no existe como ciudad. Ahí está la puerta del León, hay un museo y la cima de su Acrópoli tiene una vista espectacular del valle. Fuimos a la tumba de Agamenón y de su padre… Yo que me emocioné cuando fui a la Catedral de Freiburg porque era del 1250 dC, y pensé que era lo más antiguo que había tocado en mi vida, bueno resulta que la tumba en cuestión era del 1400 ANTES DE CRISTO!!! Eso sí que es lo más antiguo que he conocido en mi vida… qué sensación Señor Santo estar dentro de ese óvalo en altura metido en un cerro… mi admiración iba en aumento más y más, pero venía lo mejor!!
Y sí, de ahí partimos al Teatro del Epidauro. Un teatro de hace 25 siglos, donde se hacían las representaciones teatrales de aquellos años, que duraban un día entero y el público comía habas y legumbres en sus asientos para no perderse nada de las 3 tragedias y la comedia del repertorio. Público educado, que estando ahí aprendía a ser mejor ciudadano, o al menos, eso era lo que pretendía el estado ateniense financiando estas jornadas culturales.
Lo voy a decir con todas sus letras, sentada ahí, lloré. Con una mano afirmaba a la Libe sentada al lado mío, con la otra me secaba las lágrimas. Es que fue demasiado emocionante. Un lugar para 15 mil personas, que se ha mantenido en tan buenas condiciones, en la ciudad cuna del teatro, ahí nació mi profesión, tan vapuleada y manoseada a veces hoy en día, tan respetada y apreciada en sus orígenes. Y más aun, yo que me dedicado a una rama del teatro que tiene mucho que ver con el bienestar emocional, resulta que ya en esa época, los griegos habían descubierto el poder curativo de una representación teatral… OMG! Si después de los griegos no se ha inventado nada nuevo en el teatro!!
Subí hasta la última fila de asientos, desde la altura me imaginaba cómo serían las representaciones hechas en ese escenario tan perfectamente redondo, la vista era maravillosa, la acústica ni qué decir, hasta el día de hoy es un enigma el por qué hay tan buena acústica ahí. Apostaría a que los griegos lo tenían más que claro, por algo lo construyeron ahí y no en el cerro del lado.
Ahí estaba yo, en el Teatro del Epidauro, tantas veces nombrado por Ramón Nuñez en sus clases, tantas veces leído en el curso de Teatro griego, tantas veces mostrado a mis estudiantes… cómo querían que no me emocionara? Ah?
El último día, nos fuimos al Estadio Olímpico, precioso!! Además que la vista de la ciudad desde sus alturas es tan linda! Se ve desde lejos el Partenón en toda su majestad. Y al pagar la entrada te dan unos audífonos donde escuchas toda la historia del lugar y en español!! Oohhh eso fue tan rico, porque ir del alemán al inglés si bien es agradable, escuchar algo en español fue delicioso a mis oídos. Bien interesante este estadio, si fuera deportista seguro habría llorado aquí, las preguntas infaltables vinieron a mi, cómo miércale esta civilización pudo hacer cosas tan grandes, tan hermosas y tan bien hechas que han durado miles de años.
En general, los griegos son muy simpáticos y amables, y acá sí que todo el mundo habla inglés, o sea, desde el guía de turismo, hasta el garzón, el guardia del metro y el señor que barre la calle o el que atiende el kiosko de la esquina. Impresionante. Y no sólo eso, vimos muchos garzones que nos atendían a nosotros  en español y después se iban a otra mesa y le hablaban a los comensales en francés y más allá se despedían en alemán… nunca he visto algo así en Chile en un restaurante de Bellavista por ejemplo.  Es tan fácil moverse así por un ciudad. Además todos los puntos turísticos en la ciudad tienen cerca una estación de metro. Para los lugares más lejanos, hay agencia de turismo para tirar a la chuña. El metro es super bueno para andar con coches y guagua, todas las estaciones tienen ascensor.
Mención especial merece la comida griega, muy rica, el aceite de oliva es lejos el mejor que he probado en mi vida. La fruta y la verdura con olor y color, años que no me comía un tomate como los del campo chileno en temporada, o sea, rojito, con sabor a tomate y olor a tomate.
SI bien les dije que la ciudad no tiene nada especial, creo que volvería de buena gana a recorrer todo de nuevo. Vale la pena. Les recomiendo que sueñen con conocer Atenas, quien sabe si se les cumple como a mi.
Feliz me pasaría una tarde sentada al pie de la Acrópoli o en el Epidauro, a ver si en eso los dioses del Olimpo me iluminan y al contemplar el equilibrio entre lo bello y lo bueno logro ser una persona más justa, como pensaban los atenienses.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Miércoles 9 de marzo

En la era pre facebook, mi cumpleaños pasaba casi siempre inadvertido para mucha gente, excepto si decidía celebrarlo, ahí como invitaba con anticipación la cosa variaba, pero igual tenía que celebrarlo onda a fines de febrero, sino los primeros días de marzo, porque de lo contrario todos estaban de vacaciones. Suena triste no? Pero bueno, es lo que me tocó por nacer en verano. Con el tiempo, uno se acostumbra y ya con los años, los verdaderos amigos recuerdan llamar y saludar.
Ahora con el facebook y su recordatorio, eso pasa menos. Claro, yo debería ponerme contenta y sí, me gusta que el día de mi cumpleaños haya más de 40 posteos deseándome lo mejor. Es rico saber que alguien se tomó un par de segundos para escribir unas cuantas palabras de buena onda. Eso es mejor a que sólo transcurra el día y nadie se acuerde de mi.  
Pero en mi cumpleaños del año pasado, facebook desató un conflicto en mi interior.  El tema en cuestión empezó cuando esta red social se transformó en el suplente del llamado telefónico. A qué me refiero? A que ya estaba acostumbrada a que mis amigos de la vida me llamaran el 21 de febrero, o unos días después en algunos casos. Entonces, cuando en vez de un llamado me encontré con un saludo en mi muro, como que quedé en shock… o sea, tanto  costaba tomar el celu y llamar?... no, eso no me gustó.
Me sentí sola. Es que llevaba más de un mes en cama, estaba con la tremenda panza y yo esperaba un llamadito más que sea. Igual no me quejo, mi celu sonó ese domingo. Pero esos dos o tres posteos me dejaron pensando.
Ahí me di cuenta que quizá yo había hecho lo mismo antes. Claro, con tanta tecnología a nuestro servicio como que uno pierde el norte del contacto humano a veces. De ahí en adelante, comencé a preocuparme por saludar en directo a quienes yo consideraba mis amigos de la vida.
Años atrás, me había hecho la misma pregunta pero con el tema de los mensajes de texto. O sea, escribir un mensaje probablemente te toma más tiempo que marcar y llamar. Sí, yaaaa es verdad que es más barato, pero 10 segundos para decir feliz cumple! tampoco es tan caro no?.
Bueno, el asunto es que este año todo fue radicalmente distinto. Estando a miles de kilómetros y considerando que llamar para acá es bien caro, pucha que me alegró leer todos los saludos en mi muro. Como nunca recibí saludos, de allá, de acá y de todos lados, y siguieron apareciendo hasta unos días después, de hecho se juntaron con los de la Libe. Por mi facebook ella también estuvo super saludada. Fue muy reconfortante, me sentí muy acompañada pese a la distancia.
Todo esto me ha llevado a reflexionar sobre el uso y abuso de las redes sociales y en cómo están lenta e invisiblemente ocupando espacios que antaño eran sólo de contacto humano. Es cierto que hay situaciones donde la red es “el medio de contacto”, como mi caso ahora por ejemplo. Pero no quisiera volver y seguir relacionándome de muro a muro con algunas personas.
Es verdad que es super rico copuchar en los muros ajenos y enterarse de la vida de los amigos, conocidos y demases, a quién no le gusta enterarse de detallitos sabrosos simplemente haciendo click? Y aprovechando los momentos de ocio y  la poca privacidad que algunos tienen, meterse a husmear en las cuentas de aquellos que conocemos pero no son nuestros amigos? Mirar sus fotos, leer comentarios y así ponerse al día con cosas que de otra forma tal vez nunca sabríamos. No lo nieguen, todos lo hemos hecho.
En fin, para bien o para mal, las redes sociales van ganando terreno, y lo que una vez nos puede no gustar, después puede ser muy gratificante. Las circunstancias varían dentro de un mismo escenario, pero yo quiero seguir escuchando mi celu o recibiendo en mi casa los saludos de cumpleaños y entregándolo en persona a quien corresponda. Sin ánimo de hacer un juicio valórico, a quién no le gusta más un llamado que un posteo?
Ya dije que mi cumple es el 21 de febrero? Parece que si. Por si aca!

lunes, 28 de febrero de 2011

Lunes 28 de febrero

Hace un año estaba con una bebé de 4 días en mis brazos. Me había graduado recién de mamá. Pero como que vine a disfrutarlo un par de meses después.
Es que con el terremoto, siento que ser mamá pasó casi a segundo plano esos días.
La Libe nació el 24 de febrero. La noche del viernes 26 se supone sería la última noche en la que yo podría descansar y dormir tranquila. Estás super bien, así que mañana en la mañana te doy el alta, aprovecha de descansar esta noche me había dicho mi doctor.  Así que cuando la enfermera me preguntó si la niña se quedaba o se iba a la sala cuna, le dije quiero dormir tranquila porque no sé hasta cuándo no lo volveré a hacer y ambas no reímos. Ella salió con la Libe en su cunita. El Coso se fue y yo me quedé dormida con el corazón latiendo fuerte, en mi garganta, pero pensé que era una taquicardia suave producto de la cantidad de visitas de ese día y todo lo que había conversado.
Desperté y eran las 02:34… ahhhh qué lata! Se supone que hoy tengo que descansar, ya duérmete flaka!! No podía respirar con el corazón latiendo tan fuerte.  Me levanté como tres veces al baño, otras tantas tomé agua, prendí la tele, me di un par de vueltas. Todo esto con una lentitud de tortuga Concha porque con una cesárea de dos días en el cuerpo no es mucho lo que se podía hacer. Ya! Pranayama me dije y empecé a respirar para relajarme y dormirme de una vez por todas. Eran las 03.30.
Minutos después de empezar mi intento de relajación se empezó a mover la cama. Lo que me faltaba, un temblor pensé. Ya, que pasé no más. Pero no pasó. Todo lo contrario. Empezó más fuerte. Como pude me volví a levantar y me fui a abrir la puerta. Mi papá siempre decía que en los temblores hay que abrir las puertas porque o si no se podían trancar. Iba a pies pelados y con una mano en la pared y la otra en mi herida. Me dolía. Eran unos tres metros hasta la puerta, pero se me hicieron interminables. Me costaba caminar, entre el dolor y el movimiento de la tierra fue difícil llegar a la puerta.
Mientras caminaba, trataba de gritar, pero no me salía la voz, unas ahogadas palabras mi hija, mi hija luchaban por sonar. Yo no tenía idea dónde estaba la sala cuna. En el piso de arriba, en el de abajo, en mi mismo piso… dónde? Y parece que mientras más trataba de gritar más fuerte se movía la tierra, como intentando acallarme.
Al abrir la puerta recibí una cachetada de gritos desaforados e histéricos. Mi bebé, mi hijo, mi hija, dónde está mi niño? Unas manos me tomaron del brazo y me llevaron hasta el centro donde se juntaban los pasillos. Todas nos mirábamos con los rostros desencajados. Había un par de papás que abrazaban a sus mujeres y las calmaban. Seguía temblando. De pronto miro hacia el lado y plaf! En el sector de los ascensores, donde se unían los dos edificios de la clínica, se cae el cielo falso. Dios mio. Esto es muy grande pensé. Dónde está mi hija. Cuídala por favor. Las paredes de vidrio ondeaban. Y la Amandita? Cuídala a ella también. Por favor, que a mis niñas no les pasa nada. Padre nuestro, que estás… y trataba de abrazar la pared. Quería llorar y no me salían lágrimas. Quería hablar, preguntar por la sala cuna y no me salían palabras.
Se terminó el temblor. La sensación de desorientación era gigante. Unos cinco minutos después, una enfermera dice dos mamás que puedan caminar bien para bajar a la sala cuna. Yo! Dije y nos fuimos por una escalera. Recuerdo a la enfermera diciéndome despacio mamita, que está recién operada. Entré a la sala cuna y vi todas las cunitas al centro. Son todas iguales! Dije. Nooo, cómo se llama su bebé, Libertad, acá está.
Y ahí estaba. Durmiendo. Quise tomarla en brazos pero yo temblaba, solo la toqué y le hice cariño. Ahí pude llorar muy suavecito. Nunca había sentido ese miedo tan feroz. Claro, eso se siente cuando uno es mamá.
No sé cuánto rato después llegó el Coso. Como a las cinco de la mañana llegó el doctor y la pediatra. Nos dieron el alta. Esperamos hasta las 10 de la mañana para irnos.
Ya en la casa, sin agua, sin luz, sin internet, las noticias venían de la radio del auto. El mar se salió en Talcahuano. Dios no! Mi sobrino. Contesta el teléfono Patty por favor. Pero la voz de mi cuñada no aparecía al otro lado. Y no volvería a aparecer en ese número. La angustia de no saber del niño hizo que mis papás partieran el domingo a buscarlo. El lunes en la tarde supimos que mi sobrino se había ido a Chillán con una tía esa noche,  mi cuñada sobrevivió cuatro horas nadando dentro de su casa,  con cinco meses de embarazo y sosteniendo a su madre. La casa se había perdido. Todo lo que había adentro también. Pero estaban todos vivos. Mi sobrino estaba bien. Gracias Dios mio. Muchas gracias.
Después de saber todo eso, mi experiencia había sido una anécdota al lado de lo que vivió mi cuñada. Nos volcamos a ayudarlos.  Qué más puede hacer la familia en esos casos? Sólo pude mandar emails y mensajes por facebook pidiendo ayuda. Y llegó mucha. Dios sabe cuánto agradecemos a quienes nos tendieron una mano. Creo que nunca pude responder personalmente a todos quienes acudieron a mi llamado. Ustedes saben quiénes son. Yo también. Y de corazón le pido a Dios que multiplique esa ayuda en bendiciones para su familia.
Mi casa está al lado de la de mis papás. Toda la familia estaba ahí. Abuelos, hijos y nietos. La nieta más pequeña, mi hija, Libertad. Que me recordaba a cada instante la fragilidad de la vida y mi nuevo personaje a interpretar. El que se supone debía ser protagonista. Qué difícil fue enfocarme y concentrarme sólo en ella con todo el revuelo a mi alrededor. Como dije antes, me costó llegar a disfrutar ese rol…
Hoy, lejos de mi tierra, disfruto a concho a mi hija que ya tiene un año. Le doy gracias a Dios por estar vivos.  Pero hay un dolor ahí, escondido.
Sólo me queda seguir enviando mis buenos deseos y energías positivas a tantos compatriotas que vieron cambiar su vida tan drásticamente esa madrugada. Que Dios los acompañe. Es un largo camino. Pero esa fuerza que tiene mi pueblo no se la llevó el tsunami ni la aplastó un terremoto. Es la fuerza que nace después de enfrentar el miedo más profundo, la hipotermia,  la angustia, la fuerza del mar, la fuerza de una muralla desplomada. Esa fuerza es la que logrará una real reconstrucción, no un gobierno de turno, ni una fuerza opositora. Que poco y nada hacen enfrascados en sus egos partidistas.
Es el deseo profundo de vivir con dignidad.
Levántate Chile, tú puedes!

miércoles, 16 de febrero de 2011

Miércoles 16 de Febrero

Y nos fuimos a Barcelona. Qué ciudad!! Cuatro días es la nada misma para conocer esta ciudad. Pero hicimos lo que mejor que pudimos. Lo bueno es que no tuvimos problemas en el lugar donde nos alejamos, así que podemos volver a pegar en la pera tranquilos cuando queramos.
Digo lo mejor que pudimos, porque salir con guagua pucha que es distinto. En todos los sentidos. Antes tomábamos nuestras mochilas con el Coso y partíamos. Ahora, hay que chequear todo mil veces. Anda que la guagua se vaya a quedar sin pañales o sin leche o no tenga muda de ropa y se moje… pfs! Eso sin contar con que ahora viajamos con una maleta de las grandes (chao mochilas juveniles) y la mitad de ésta es sólo para cosas de la Libe. El resto lo tenemos que compartir con el Coso, obvio que el pobre sale perdiendo. Pero bueno, los hombres también llevan menos cosas que una, siempre.
Llegamos a la ciudad y a la salida al amigo del Coso le pasaron un parte por llevar una menor sin la silla de auto respectiva….pucha oh! Pensamos, Europa es terrible, no perdona nada. Nos fuimos en taxi, 28 euros que no estaban presupuestados.
Al día siguiente, empezó nuestro recorrido. Sin palabras. Barcelona tiene una onda indescriptible. Me encantó. Recorrimos la Catedral del Mar, la catedral de la ciudad, el Barrio Gótico, la Barceloneta, el paseo costero, La Rambla… y claro, dije antes que andar con guagua cambia las cosas, pero no necesariamente es complicado, simplemente es diferente. Con la Libe todo es diferente, porque ella le pone su sello a cada cosa. Es tan rico ver sus reacciones frente a las cosas nuevas. Es como conocer todo por partida doble. Una es mi propia primera impresión de un lugar y luego viene el observar su carita y sus ojos e imaginar cómo estará procesando todos los estímulos que hay a su alrededor. Se portó regio!!
Al día siguiente nos fuimos a la playa, a Sitges. Mediterráneo total. Muy simple, precioso, todo como en las películas, casas de color blanco y azul, arquitectura antigua, pequeñas calles y el día nos acompañó completamente. Brilló un sol cálido todo el día. Pucha que se agradece eso después de estar cuatro meses en un frío invierno. Lo único que a la Libe no le gustó mucho la arena.
El tercer día fue para la Sagrada Familia. Y esto merece mención aparte. Todo lo que se pueda decir sobre esta maravilla arquitectónica es poco. Uf! Dios, cómo conmueve la genialidad de un hombre tan adelantado a su época. Mis humildes respetos para el señor Gaudí. Sentí deseos de llorar, tan profundos. Pero no era de pena ni nada malo, era de emoción. Esa emoción despojada de apellidos que se siente cuando uno se enfrenta a la belleza en su más puro formato.
Ahora, en este viajecito también entendí, o más bien, me quedó claro que descendemos de los españoles y no de los alemanes. Acá en Stuttgart, en general, ya les he contado, las cosas suelen funcionar correctamente. Uno puede andar con el coche y la guagua por casi todas partes, la gente tiene cierta cultura cívica que hace amable transitar por sus calles. Pero es más fría. Allá en Barcelona, la gente es cálida, más extrovertida. En el metro no sé si no encontramos el ascensor o no había de frentón, pero andar con el coche fue medio traumático. Subir y bajar escaleras me hizo sentir por unos segundos en Santiago. Qué rápido se acostumbra uno a lo que el facilita la vida no? Acá andar con la cartera en el canasto del coche sin preocuparse mucho es mi pan da cada día. En Barcelona, no. Allá tuvimos que andar con el banano bajo la ropa y pendientes de las personas a nuestro alrededor. Los mismos españoles nos decían que tuviéramos cuidado en ciertos lugares. No sé por qué pienso que cuando regrese a Chile voy a extrañar algo más que a las personas.
En fin, el viaje fue precioso. Me encantó la ciudad. Me encantó la gente. Me encantó el Mediterráneo. Lo mejor, me encantó viajar con la Libe. Tiene su encanto andar con guaguas. Sin contar que  en el counter para entrar al avión, podemos pasar primero, jaja.