MI VIDA EN STUTTGART

miércoles, 26 de enero de 2011

Miércoles 26 de enero


Empecé mis clases de alemán. Y entre las tareas del curso y la Libe, mi tiempo libre es un bien que se ha tornado excesivamente escaso. Si me hubiesen contado todo esto, no habría creído lo que cuesta ser mamá, estudiante y dueña de casa. Sin contar con que además estoy de inmigrante.
Pero lo bueno de todo esto es que ya estoy entendiendo las cosas que me dicen las abuelitas en el metro. Después que le hablan a la Libe, siempre viene un par de palabras para mi. Generalmente preguntas sobre la Libe. Qué edad tiene? Y yo pecho de paloma (por poder responder) digo elf monate. Claro que llego hasta ahí no más con la fluidez, porque cuando me hacen otra pregunta, que la mayoría de las veces no entiendo a la primera, tengo que lanzar la que fuera mi frase estrella por casi tres meses: Ich spreche keine Deutsche. Y les hago la seña de “un poquito”. Entonces las abuelitas me hablan lento y con señas y mi alemán al más puro estilo Tarzán, conversamos y siempre es sobre más menos lo mismo: cuánto tiempo llevo acá, por qué estoy acá, etc, mientras le hacen morisquetas a la Libe, la que se muere de la risa, no sé por qué le gustan tanto las abuelitas?.
Debo confesar que mi espíritu alegador es tal vez uno de los más damnificados por este tema del lenguaje. Acá en general no hay mucho de qué alegar. Salvo un par de ocasiones, la actitud de la gente es bien correcta.  Y lo digo porque pienso en situaciones sociales que en todos lados son tan típicas, como hacer una fila, subir a una micro o esperar el turno de atención cuando no hay regulación de por medio. En Chile siempre hay un colado o colada que quiere hacerse el pillo, ahorrar tiempo pasando a llevar a los demás.
Yo ilusamente creía que esas cosas acá no pasaban. Error. Les contaré una de ese “par de ocasiones”.
Hace como dos semanas atrás, con el Coso y la Libe fuimos a visitar una antena de televisión que tiene Stuttgart. La gracia de este atractivo es que es también un mirador. Entonces uno sube en un ascensor ultrarápido no sé cuántos pisos o metros, pero es muuuuuy alto y ve toda la ciudad en una hermosa panorámica. Es como si la torre Entel fuera turística y uno subiera a ver todo Santiago.
La cosa es que estábamos en la fila para subir al ascensor, cuando la Libe despierta y llora, y justo además avanza la fila. Yo no me moví altiro porque le abrí primero el saquito a la Libe. Entonces un tipo que estaba como dos personas más atrás llega y avanza y se pone delante de nosotros… plop!!
Me dio tanta rabia!!! Mi espíritu alegador emergió ipso facto pero de qué servía si el mal educado en cuestión no entendía ni jota lo que yo decía. Con el Coso nos miramos y obviamente entre nosotros alegamos, chi’ agradece que no hablo alemán chu….tum….. o si no… picante hay en todos lados, roto de mierda, en fin, una serie de cosas en buen chileno. Todo esto dicho en su espalda y evitando que la Libe escuchara, porque seré alegona pero para mi hija soy una dama.
Habas se cuecen en todos lados, de eso me he dado cuenta. Pero acá, aparte de esa anécdota y de otras cosillas pequeñas, la gente en general tiene una muy buena actitud cívica. Pucha, qué nos faltará en Chile para tener eso? Me lo pregunto todos los días…
Espérense que hable alemán y me pasen a llevar otra vez… pobre del que se atreva!!

lunes, 10 de enero de 2011

Lunes 10 de enero

Uf! Este año sí que me ha costado sentarme a escribir el blog. No por falta de cosas que contar, sino por la Libe, por Dios que está tomando casi casi todo mi tiempo, estando ella despierta prácticamente ya no puedo hacer nada que no sea estar pendiente de sus movimientos. Antes alcanzaba a cocinar, almorzar y otras cosas sin problemas. Ahora… todo a las carreritas. En este mismo instante, ella duerme y yo debería estar ordenando varias cosas que están fuera de su lugar o limpiando el baño, pero si no aprovecho de escribir, capaz que ya no lo haga quién sabe hasta cuándo!
Bueno, resulta que ya está como instaurado que el día viernes en la tarde es mi día libre. Eso significa que yo salgo sola y el Coso se queda con la Libe. Entonces todos los viernes, se podría decir, que me voy de farra. Y es que ahora como ya no doy pechuga, tengo chipe libre para tomarme unos copetitos.
Y ha sido toda una experiencia.
Salir a una calle llena de nieve es bien entrete, pero cuando bajo esa nieve se pone una capa de hielo, no lo es tanto porque se hace un poco difícil y peligroso caminar. Hay que estar pendiente de cada paso. O sea, yo tengo que estar pendiente de cada paso, la gente acá está más que acostumbrada a esta situación climática. Por qué lo digo? Porque cuando yo salgo en esas condiciones, tengo que caminar con las piernas un poco más abiertas, las rodillas un poco dobladas… se imaginan lo que parezco? Yo sí, parezco una vieja con los pantalones cagados caminando!!!
Pero yo miro a las abuelitas de acá y caminan de lo más normal. Qué plancha. Cuando me toca salir así, vuelco toda mi dignidad para salir lo más airosa que puedo de semejante trance.
Y a qué viene esto? A que el último jueves del año pasado, fue mi día libre. Claro porque acá el viernes 31 era feriado así que mi día libre fue el jueves 30. Y qué pasó? Que después de un año y 8 meses me tomé mi primer copete, una caipirinha. Seguí con un mai tai, que dejé a medias porque ya era hora de volver. Menos mal!!
Ese copete y medio igual hizo lo suyo. En realidad hizo más que lo suyo porque me dejó bien mareadita. No curada.  Pero sí con una sensación diferente en el cuerpo. Heavy! Si poh! Si yo antes podía tomar tranquila tres caipiras y no pasaba nada… ahora con una y media… pucha como nos cambia la vida oh!
El regreso a mi hogar fue una buena experiencia corporal para finalizar el año. Tuve que parar bien mis antenitas de vinil y echar mano a toda mi lucidez para manejar mi cuerpo en un resbaladizo pavimento cuesta arriba. Si en circunstancias normales parezco vieja con pantalones cagados, se imaginan qué parecía ahora? Oohhh! Por suerte que no había nadie en la calle, me habría muerto de plancha. Daba tres o cuatro pasos y  miraba para todos lados, chequeando que no hubiese espectador de tan complicado ascenso.
Fue un placer llegar a la esquina de mi casa, donde el camino se pone plano.  A esa altura ya se me había ido todo el efecto mareador del copete. Fue ardua la subida. Y me reía sola caminando los últimos metros antes de llegar a mi depto. Cómo sería el esfuerzo que hice por no darme un costalazo que llegué  a la casa y no tenía ni aliento a copete!!
Moraleja cara de arveja para el futuro: si va tomar, que no haya hielo en el camino!!

lunes, 3 de enero de 2011

Lunes 3 de enero


Hace 82 años nació mi abuela materna, se llamaba Amanda, pero yo le puse Mam. Así quedó para el resto de la familia, hasta el día de hoy.
Siempre me estoy acordando de ella. Cada vez que me pasa algo importante o cada vez que llego a un lugar nuevo que me emociona, ella está ahí conmigo. Entre mis recuerdos de infancia  ocupa un lugar muy importante.
Recuerdo que cuando me dio paperas, me quedé en su casa. Debo haber tenido unos tres años. Tengo una imagen clarísima: yo jugaba con los calquitos (unas hojas que traían calcomanías con paisajes para que uno pegara como quisiera) acostada en la cama de la Mam y ella me hacía jugo de naranja. También recuerdo cuando me enseñó a tejer con unos clavitos y un poco de lana. Ella me urdía unos puntos y yo los tejía hasta que el montoncito de lana se acababa, desarmaba todo y ella empezaba otra vez a urdir. La lana era amarillo pato.
Me enseñó a rezar el Padre nuestro y el Ave María. Me enseñó a creer en Dios.
Con un piano de juguete nos cantaba el pobre pollo, enamorado, de la gallina, francolina… A veces, me concentro bien, y logro recordar su timbre de voz. No he podido recordar su olor, sigo intentándolo.
Sí recuerdo muy bien que a mi me gustaba mucho estar con ella, esa sensación de estar feliz a su lado nunca se me ha olvidado. Con ella no echaba de menos a nadie.
Mi mamá siempre me ha contado sobre la linda persona que era mi abuela. Cómo la gente la quería mucho y siempre llegaban a pedirle consejos. Me atrevo a decir que la Mam debe haber sido uno de esos ángeles que pasan entre nosotros, cambiándole la vida a todos los que tienen contacto con ellos.
El 8 de enero de 1981 en la noche, estaba jugando con mi hermana y mis primos, nos mandaron al dormitorio y nos cerraron la puerta. A mi me dio algo muy raro, ahora entiendo que era angustia, pero en ese momento no lo sabía. Al rato, no aguanté más, y salí. Me siguieron los demás, mi mamá nos atajó a la entrada del living y nos dijo la Mam se fue al cielo, ahora es esa estrella que está allá y nos mostró la estrella más brillante que había.
Lo que vino  para mi fue una sucesión de hechos incomprensibles. A mis casi 6 años, fue difícil entender la magnitud de la muerte. Me llené de preguntas que la vida me fue contestando a medida que fui creciendo. Claro, para una niñita de esa edad era raro que tuvieran a su abuelita dentro de una caja de madera, detrás de un vidrio, donde nadie podía hacerle cariño. Lo más extraño fue que la metieran a ese hoyo en la pared, taparan la entrada con flores y después la dejaran solita. Recuerdo perfecto que no podía entender que nos fuéramos dejando a la Mam, cómo iba a salir de ahí? Seguramente mi papá la iba a ir a buscar después. Los papás siempre arreglan todo.
Pero pasó el tiempo y la Mam no volvió. No recuerdo exactamente cuándo me di cuenta que nunca volvería. Creo que hay una parte de mi que todavía la espera.
Confieso que tengo una envidia enorme de esas personas que han disfrutados a sus abuelas, a mi me hizo tanta falta la Mam y no sólo a mi, a toda la familia.
Quizá por eso es que quiero tanto que la Libe tenga harto contacto con sus abuelas. El espacio entre una nieta y la abuela es una dimensión mágica donde dos mujeres separadas por varias generaciones logran comunicarse y entenderse más allá de cualquier barrera. Esa es una relación tan especial, yo la disfruté muy poquito, pero lo suficiente como para recordarla toda mi vida y querer que mi hija pueda vivirla a concho.
Mam, sé que ahora estás conmigo, acompañándome en esta aventura, tal como lo estabas cuando di la prueba especial para entrar a teatro en la U, o cuando entré a la Catedral de San Pedro, o cuando me casé, o cuando nació mi hija y pasamos el terremoto en la clínica. Siempre te siento a mi lado.  Siempre pienso qué haría la Mam en esta situación? Y trato de hacer lo mejor posible para que te sientas orgullosa de mi.
Aunque pasen 30 años más, no te olvidaremos, hablarán de ti los hijos de mis hijos y seguirás siendo un  ejemplo en la familia. Te quiero mucho!! Feliz cumpleaños!!

viernes, 31 de diciembre de 2010

Viernes 31 de diciembre

Dicen que en el pedir no hay engaño y que el último día nadie se enoja, así que haciendo honor a los refranes populares, y considerando que ya agradecí lo que debía este año, Dios mío querido, he aquí mi petitorio para el 2011:
1.- El 2011 vamos a recibir visitas que ya están con pasaje comprado, así que por favor mándanos un sofá cama!! Ya sea que aparezca en la calle o que encontremos uno barato en la tienda Caritas que abre el próximo lunes, si?
2.- El único lugar que muero por conocer en Europa es Grecia, así que si para eso me tengo que pasar encerrada todo el tiempo, no me importa pero ayúdanos a llegar allá plisss!!!
3.- ¿Es mucho pedir una peguita? No importa si es para mi o para el Coso, pero una peguita de esas güeeeeenas, con sueldo europeo.
4.- El invierno más corto y menos frío de la historia en Alemania, así como nos regalaste una blanca navidad y eso era algo que hace mucho que no pasaba, por fa lo del invierno es de verdad. No me resigno con que estaré en este clima hasta Marzo en el mejor de los casos.
5.- Un verdadero milagro. ¿Y cuál sería? Bueno que Piñera renuncie. Soñemos, si total es gratis. Que vea que las personas que “le cuidan” sus negocios hacen puras leseras, entonces para cuidar su “magro” patrimonio, deje el gobierno y por un decreto perdido de la constitución del 80, que establece que en caso de renunciar un gobernante por cualquier razón, asume inmediatamente el mandatario anterior (decreto hecho por “si le pasaba algo” al presidente electo el 89, tenía que volver Pinochet). Tiro por la culata para la derecha y vuelve  Bachellet, eh eh eh eh!!!
Bueno y para que no piensen que soy última de frívola, obvio que también le pido, o más bien, les cuento todo lo que le pido a Dios cada día:
1.- Que mi familia y amigos queridos sean felices. Con eso creo que se reúne la salud, el dinero y el amor, porque cualquiera de los tres que falle ya se va la felicidad.
2.- Ser buena mamá y que el Coso sea buen papá. Que le hagamos honor a nuestros padres al cumplir nuestra labor.
3.- Por último, Dios mío, no te pido que no me mandes problemas, si no que me des lo necesario para enfrentar con fortaleza y dignidad todo lo que me pase en la vida y me ilumines para que la gente vea un poquito de Ti en mi.
Aunque para mi no fue un año malo, más bien, fue un año de grandes cambios, sé que para muchos fue un año de mierda. Para todos ellos, mucha esperanza y fuerza.
Un abrazo grande a cada uno de ustedes, mis mejores deseos para el 2011, que venga lleno de MIERDA MIERDA MIERDA!!!

martes, 28 de diciembre de 2010

Martes 28 de diciembre

El sentimiento que me embarga en estas fiestas de fin de año es el deseo de agradecer. Será que los años a una la ponen más agradecida? No sé, pero es una necesidad profunda que me nace al observar lo que pasa a mi alrededor, o más bien, al enterarme de las noticias chilenas, de los acontecimientos en la vida de gente que conozco y al recordar todo lo que pasó este año en mi vida, en mi familia, a mis amigos y conocidos.
Algunos le agradecen a la vida, otros al universo, algunos al destino, a las energías, a sus maestros, a los espíritus, a los ángeles, a todo tipo de dioses y diosas, de diversas religiones. Yo, occidental de tomo y lomo, le agradezco al Dios cristiano, católico para ser más específica. A ese que la Mam me hizo conocer.
Y bien,  ahora podría irme en la profunda y empezar a agradecer todas esas cosas que una siempre tiene pero como que no valora hasta que surgen los reales problemas de la vida, como la buena salud, el amor en toneladas, el trabajo, tener una super familia como yo, que no faltó la comida, etc.  
Pero acá, viviendo como inmigrante a plazo definido, me he  puesto bien buena para agradecer saben. Y  cosas bien simples y prácticas, del día a día, hasta triviales dirán ustedes, pero es que a veces no hay que complicarse tanto. Para muestra un botón de aquellas cosas que en otras circunstancias hubiese pasado por alto, y por las que acá he dado infinitas gracias, por ejemplo:
1.- Encontrar dos pequeños colchones en la calle y armarle un rincón de juegos a mi hija. Quedó bien bonito y hasta me sirve para pegarme de vez en cuando y de cuando en vez una pestañadita.
2. El coche que encontró mi amiga Vero en la calle. Hoy es el coche oficial de paseo de la Libe. Cómodo, grande, firme, todo terreno.
3.- Mis vecinos. Los de abajo a veces nos regalan queques y pasteles. La del segundo piso, nos regaló ropa para la Libe y  la del primer piso nos regaló queque navideño. Pero más allá de los regalos, son gente muy buena onda, nos hablan en inglés sin problemas, nos han acogido super bien y son muy amables. Cosa rara según me han contados otras personas que no han tenido esta suerte.
4.- Entrar a un supermercado y salir de ahí con un 80% de las cosas que quería comprar. El otro 20% o no lo encontré, o llegando a la casa caché que no era lo que quería comprar. Pero no encuentran que es un buen porcentaje para alguien que no habla el idioma del lugar?. Ya hablaré algo y llegaré al 100%. Se los doy firmado.
Bueno, podría seguir enumerando cosas así, pero también quiero irme un poco en la profunda y decir que así como hay cosas que agradecer, también hay cosas que lamentar y que espero no vuelvan a suceder jamás:
1.- El terremoto y el tsunami. Lejos lo peor. Hagan el ejercicio de ponerse en el lugar de los sobrevivientes y las víctimas por un segundo y sientan la magnitud del horror que ellos vivieron. Mi familia también tuvo afectados. Tengo una cuñada que es una mujer feroz y un hermano que le ha puesto el hombro a la adversidad con mucha dignidad. Mi homenaje va para ellos.
2. Piñera. Espero que sea la primera y última que un tipo así es presidente. Lástima que quedan 3 años y algo todavía, pero con dignidad lo podemos soportar. ¿Ustedes piensan que los temblores que hubo para el cambio de mando fueron réplicas del terremoto? Nooooooo señores! Era Dios que se lamentaba de haberle dado al hombre el libre albedrío y verlo hacer tonteras, ni Él creía que Chile se estuviera vendiendo.
3.- Los mineros. Aquí creo que más allá del hecho mismo, esto fue una muestra de cómo la ambición desmedida de los empresarios, su afán por ganar más a costa de la seguridad y dignidad de los trabajadores pone en riesgo la vida de quienes, en el fondo,  le llenan los bolsillos. Y cómo los gobiernos de turno, hacen vista gorda. Esto pasa en muchas empresas del país, sólo que los trabajadores no quedan enterrados bajo tierra por la ambición de los jefes, sólo ven día a día pisoteada su dignidad y su derecho una vida decente. La injusticia laboral es pan de cada día en Chile.
Ya, mejor no sigo, porque  me estoy enrabiando y no era la idea de esta publicación.
Los invito a que hagan su balance personal, con optimismo y fe como decía el Japening con Ja, siempre puede ser positivo. Así es más fácil esperar el 2011 con esperanza.
Que sus sueños se cumplan, feliz 2011!!

martes, 21 de diciembre de 2010

Martes 21 de diciembre

Hoy no tenía planeado escribir. De hecho, mi lista de labores caseras no es menor. Pero un posteo en la foto de un contacto en facebook cambió todo.
Un aviso de noticias me ponía al corriente sobre un comentario que Will había hecho en una foto de Laura. Casi nunca leo esos comentarios, a menos que conozca a todos los involucrados en el hecho. O sea, si fulanito comenta la foto de un contacto mío, paso de largo. A Will y Laura los conozco.
De puro copuchenta me metí a leer qué había escrito.
Nunca imaginé lo que estaba escrito bajo esa fotografía. En inglés, decía “Saba passed away”. Ese era una parte de todo lo que Will escribió. Significa que Saba partió, la intención significa que partió para siempre. Me quedé pegada en eso.
¿Saba había muerto? Dios mio, cómo? De inmediato escribí a Will para saber un poco más, cuándo, dónde, cómo? Era la misma Saba que había compartido con nosotros los talleres en NYC? Will me respondió rápido y me dio la fecha pero no sabía nada más. Me envió un link de una página de memoriales, lo abrí.
Y ahí estaba su foto. Su sonrisa. Su mirada.
Era la misma. La misma mujer de Bangladesh, diminuta, risueña, espontánea, la de la ropa linda que a todas nos gustó.
Esa mujer que hacía teatro Playback en los patios de las casas de su comunidad, para alentar a las mujeres a respetarse, para defender sus derechos en una sociedad donde prácticamente la mujer es una posesión de los hombres de la familia. Ella con su grupo daban voz a seres humanos que no tenían voz, a costa de ser mal tratadas por sus propios parientes masculinos. Qué coraje!!
En su familia ella era la excepción. Y quería que otras mujeres de su comunidad pudieran volar alto como ella lo estaba haciendo. Estaba casada con un alemán. Vimos fotos de su boda y nos contó todas las cosas lindas que la familia de él había hecho para que ella se sintiera acogida y como en su casa. La ceremonia había sido hecha en las dos religiones, en Alemania. De su familia no había nadie.
Había viajado por varios países, había experimentado la soledad, esa soledad que sienten a veces los que se atreven a ir en contra la corriente de su comunidad. Y nos encontramos en el taller de “Conducting”. Luego en el “Advanced skills”.
Y también nos encontramos en el plano humano. Ella no entendía por qué la sociedad era tan injusta con las mujeres en su país. Yo no entendía por qué la sociedad era tan injusta con las personas diferentes como mi hermana. Compartimos lágrimas hablando de nuestras preguntas, teníamos el mismo dolor por la injusticia.
Al finalizar el segundo taller, en el cierre, había que hablar con alguien a quien tuviéramos algo que decirle porque era importante para nosotros. Nos miramos y nos acercamos a hablar. Le dije que admiraba su coraje, el valor de enfrentar la opresión, de vencer el miedo y atreverse a desafiar la fuerza bruta con la belleza que sólo puede darse por una única vez en el escenario del teatro Playback. Le dije que su espontaneidad era una chispa que encendía todo a su paso y que le deseaba mucha suerte en sus proyectos, que si desde la distancia la podía ayudar en algo, contara conmigo.
Ella me dijo que me encontraba muy parecida a ella, que yo era muy espontánea también y que no tuviera miedo de serlo.
Tomadas de las manos, nos mirábamos y llorábamos. De ahí nos separamos para ir a hablar con otras personas del taller.
Con el tiempo, seguimos en contacto por facebook. Hasta hoy, que luego de leer el posteo, la busqué entre mis amigos y no estaba.
Saba, recuerdo tu ejemplo, siempre contaba lo que vi en ti y  estés donde estés, espero que sigas haciendo reír con tus expresiones y tus historias. Tengo pena de saber que ya no estás. Tenía la esperanza de volvernos a ver el foro mundial de Playback del próximo año acá en Alemania.
Sé que estarás ahí.     
Seguiré contando tu historia.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Lunes 20 de diciembre

Uf! Que hace rato que no escribía… el tiempo libre no es tanto mi amigo ahora, pero ganas no me faltan.
A ver, en estas dos semanas han pasado hartas cosas, creo que lo más interesante de contar son las visitas a los mercados navideños de la ciudad. Son alucinantes!! Si me quedé con la boca abierta con el del centro de Stuttgart, uuuyyyy los otros no tenían nada que envidiar, preciosos, tan adornados y la verdadera ooooh! Blanca navidaaaad!! se despliega en todo su esplendor por acá, le da un caché especial.
En Esslingen hay una parte del mercado que es de estilo medieval, y con estilo me refiero a que las tiendas, lo que ofrecen y quienes atienden están como sacados de otra época, entrar ahí es como transportarse en el tiempo. Hay tiendas que ofrecen pócimas de todos colores y sabores, otras que tienen ropa a la usanza medieval y hay también unas tiendas de juegos de aquellos siglos. Eran bien ingeniosos los hombres de antaño fíjense! Un juego que vi consistía en reventar huevos con una bolita de acero. Sobre un tronco ponían el huevito y a cierta distancia uno tiraba la bola y había que achuntarle al huevo. Claro, super simple dirán ustedes, cuál sería la gracia ahora? Ninguna tal vez, pero piensen el juego hace mil años… apostaría a que eso viene de los griegos, de antes de Cristo, si después de ellos no se ha inventado nada nuevo!!, pero no me atrevo a asegurarlo. Sólo les puedo decir que me pareció un juego muy simple y entrete.
Cuento a parte eran los personajes que circulaban por este mercado. Era como estar en una película de Harry Potter o El señor de los anillos. Sí, uno miraba a la derecha y pasaba Hagrid, después te encontrabas con la profesora Mc Gonagall, un poco más allá vendiendo glühwein estaba Legolas, eso sí, por más que busqué a Aragorn no lo encontré. Ya veía que de repente me saltaba por la cabeza Gollum y me decía: my precious!!
La indumentaria de la gente era tan bonita, las tiendas tenían, en algunos casos,  los aparatos con los que confeccionaban las cosas, o sea, si yo alucinaba en Chile con una máquina de coser antigua, acá casi se me salieron los ojos mirando esos artefactos milenarios. Capaz que las cosas eran muy nuevas y yo juraba que tenía ante mi algo de hace 10 siglos por lo menos, pero bueno, lo gocé y fui feliz mirando todo eso. Para qué ser tan descreída digo yo? Si era pura ilusión, qué más da, la construyen bastante bien para un ojo inexperto como el mío
A Ludwigsburg llegamos un domingo en la mañana, nevando a full, precioso espectáculo. Claro que yo había leído que era un mercado navideño barroco y no sé si yo definitivamente no conozco el barroco o qué, porque no entendí dónde estaba ese estilo en el mercado, ignorancia pura digo yo, no creo que acá haya publicidad engañosa. Quizá el entorno, la iglesia, los edificios que rodean la plaza donde está el mercado, en fin, vaya uno a saber qué sería lo barroco en esto.
El mercado tenía lo típico de todos los mercados, artesanía, puestos con mucho adorno, chocolates, comida típica y mucho glühwein. Este trago es como un navegado chileno, es tan rico! Yo estoy adicta a él y ahora que dejé de dar pecho, uf! tomaría todo el día!!
Entramos a un café a tomar algo y a darle el almuerzo a la Libe. Me comí un kuchen… ayayayyy de padre y señor mío!! Cada vez que pienso que ya no puedo probar algo más rico, paf! aparece un nuevo pastelito con sabores y texturas que me dejan marcando ocupado. Por Dios que hay cosas ricas por acá. O sea, el Café Vienés del Cajón del Maipo es riquísimo, me encantan sus pasteles, pero acá son 10 veces más deliciosas las cosas que he probado. Así como voy, comiendo como vaca tanta galleta, chocolate y pasteles todos los días pienso que mi apodo de “la flaka” va a terminar siendo un chiste cruel, sumémosle a eso que terminó mi fase de lactancia… ah! no, mejor cambiemos de tema ya?
Bueno para terminar, una anécdota, de esas que a nosotros no nos pueden faltar por acá.
Nos vinimos del mercado de Ludwigsburg a la estación de trenes. Al llegar vimos que nuestro tren llegaba en 6 minutos y eso es 6 minutos. Así que nos apuramos, riéndonos y comentando que ojalá no apareciera ninguna viejita lenteja que nos retrasara. Primero pucha que me costó comprar mi boleto, no entendía las indicaciones de la máquina y eso que estaban en español, pero era tan rara la traducción.
De ahí, nos fuimos al ascensor, mejor vámonos por las escaleras, mira que los ascensores de esta estación son raros, nooo que va a pasar, si ya estamos aquí mismo y ahí arriba está el andén. Ya poh, toca el botón… mmmm por qué se demora tanto en bajar el ascensor? Si el caballero entró rápido, cómo se iba a demorar en bajar?. Como buenos chilenos insistíamos tocando mil veces el botón al ver que el ascensor no bajaba y parecía no haber nadie entrando. Ya ahí viene. Entramos, vamos subiendo, riéndonos de las cosas extrañas que siempre pasan en esta estación, cuando de repente tum! El ascensor se detuvo en la mitad del piso.
En segundos sentí mi corazón en la boca, qué onda, qué pasa Coso, toca el botón, por qué no se mueve, toca la alarma. Se está moviendo, y por qué baja. Yo apretaba con mis manos el coche de la Libe, ay! Dios mío sácanos de aquí por favor. El ascensor empezó a bajar muuuuy lento. El Coso tocó la alarma, aló, si, no hablamos alemán, habla ud inglés?, estamos atrapados en el ascensor, está bajando demasiado lento, no sabemos qué pasa. Y por fin, llegó al suelo y se abrió la puerta. Más de un minuto para moverse dos metros. Ya, vamos por las escaleras no más. Nunca más me subo a un ascensor en esta estación, si está maldita!!!
Obviamente perdimos el tren, tuvimos que esperar 15 minutos más. La Libe ahí recién despertó.